viernes, 17 de febrero de 2012

Acoso escolar

 Paso los dedos a lo largo de esas cientas cicatrices casi translúcidas que atraviesan mi cuerpo, sé que la gente se pregunta lo que me ha sucedido. Podrán pensar que he sufrido un accidente de coche o una accidente muy malo. Puede que piensen que soy valiente. Pero la verdad es que me lo hice yo misma. A la edad de 11 años, me cortaba la piel con cualquier objeto afilado que pudiese encontrar. 

Cuando la sangre se filtraba fuera de mis heridas irregulares, me sentía aliviada. Sentía liberación,  sentía que me liberaba de todo ese dolor que sentía dentro de mí.
Crecí en Middlesbrough, siempre he sido tímida y un poco solitaria. Mis padres se separaron y , me enviaron a una escuela diferente cuando tenía 11 años.
Como no tenía amigos allí, yo era un blanco fácil para los agresores, y lo utilizaron para robarme el dinero para el almuerzo y me atormentaban por mi sobrepeso. Yo tenía unos 12 años y, para escapar de las burlas sobre mi peso, me consolaba por la noche, cortándome.
Hable con mis profesores en busca de ayuda, pero las cosas fueron a peor. Me sentía más miserable, un poco más avergonzada en confiar en mi madre o en los pocos compañeros que tenía. 
La primera vez que me corte estará grabado en mi memoria para siempre. Había tenido un día especialmente malo, y después de la escuela me acosté en mi cama llorando, pero el llanto no era suficiente. Vi un trozo de vidrio rectangular y me encontré con sus bordes afilados en mi  antebrazo hasta que me hice sangre. Me dolió como el infierno, pero al mismo tiempo, sentí una liberación masiva. Era como si la sangre sacara todo mi dolor. Después de eso, yo lo hacía regularmente, en un primer momento solo lo hacía una o dos veces a la semana, pero pronto aumentó hasta el punto en que lo llegue ha hacer todos los días, usando cualquier cosa que pudiera encontrar como portadas de CD rotos, cuchillas de afeitar, alfileres...Incluso me quemaba con encendedores o cigarrillos encendidos. Seguí haciendo esto durante casi dos años, cortando la parte superior de los brazos y de los muslos (lugares en los que no se pudiera ver los cortes). Pensé que nadie lo sabía, pero un día mi profesora de economía doméstica me pidió que me quedara después de clase. Ella había visto las cicatrices en mis brazos.
Cuando mi madre vino a recogerme, estaba consternada al saber lo que yo había estado haciendo. 
Me enviaron a un psicólogo, y la escuela organizó las citas para que fuera a ver a un consejero una vez cada quince días. Me recetaron antidepresivos también, pero nada de eso me ayudó y me volví a cortar.
Mientras tanto, el acoso escolar continuó. Después de cumplir 14 años, leí un mensaje escrito en los baños de la escuela : "Bobbi es una estúpida vaca. ¿Por qué no te limitas a seguir adelante y morir?"
Decidí que no quería seguir. De vuelta a casa, tomé todas las pastillas de nuestro armario de las medicinas y me las tragué.
Las siguiente cosa que recuerdo es a mi mamá gritando, temblando al verme en el suelo. Me llevaron al hospital, donde permanecí durante seis semanas. Me dejaron entrar porque decía que quería morir (y lo decía enserio). Y me enviaron a la unidad de trastornos psiquiátricos en Middlesbrough, pero yo apesar de todo lo volvía hacer. Era la única manera de hacer frente a lo que yo sentía. Pero finalmente, después de 13 meses en el hospital, gracias a  una combinación de medicamentos y terapias que incluyen la terapia del arte, y gracias a eso poco a poco comencé a recuperarme. A mi siempre me había apasionado el arte y empecé a encontrar una distracción real. No había dejado de cortarme pero cada vez lo hacía menos.
En febrero, me dieron de alta, tan sólo unos meses antes del día en el que cumplía 16 años. Me sentía eufórica y quería comenzar de nuevo. Así que me inscribí en la universidad para hacer arte y diseño, así como fotografía. También encontré piso compartido con algunas chicas de mi curso. 
Por supuesto, no era fácil de hacer amigos al principio. Seguía siendo tan tímida como antes, pero descubrí que no todo el mundo era un matón. Algunas personas en realidad eran geniales, y empecé a sentirme muy optimista. 
Me sentía tan bien en poder poner mis energías en algo creativo. Mientras dibujaba o pintaba me olvidaba por completo de cortarme.
Cuando me enteré de que había conseguido una beca en la Universidad de Westminster para estudiar arte, estaba muy contenta. Tres meses después de mudarme a Londres me sentía lo suficientemente fuerte como para salir de la medicación, y poco a poco deje de cortarme.
Han pasado 10 meses desde la última vez que me corté. Como cualquier adicto, no puedo prometer que nunca volveré ha hacerlo. 
He sido feliz sola desde que me mude a Londres, pero cuando me encuentro con alguien que me gusta sé que voy a tener la fuerza para mirarlo a los ojos y decirle lo que ha pasado.
Cuando mis amigos me preguntan algo sobre mis cicatrices, les digo simplemente: "Yo solía cortarme", y lo dejó así. No hacen preguntas indiscretas , pero algunos han confesado lo incómodo que le hace sentir mis cicatrices.
"Jamás me pondría un solo bikini, porque la gente se sentiría incomoda al ver las cicatrices" Pero al posar en esta foto muestra lo lejos que ha llegado en los últimos años. Y con ello otras mujeres jóvenes se lo pensaran dos veces antes de cortarse ya que eso no vale la pena.


Ahora tengo 21 años y aún me es difícil mirarme al espejo sin sentir remordimiento. Pero por más que las cicatrices me molesten, también se que el intenso sufrimiento y el dolor que yo sentía ha desaparecido. Para mí, eso es lo que importa.


enlace de la noticia:
http://www.fabulousmag.co.uk/fabmag/_fabulous/nolfabulous_features/nolfeatures_reallife/1270163/Self-harmers-scars.html



Quiero aclarar que esta historia no es mía sino que me parecía un buen ejemplo del acoso escolar que sufren muchas personas, y sobre lo que les hacen hacer solo porque esas personas que insultan se creen mejores al meterse con alguien que, como en este caso, no tienen casi amigos y saben que van a ser algo fácil. 




Para mi el acoso escolar es algo bastante peligroso, ya que muchas personas se están suicidando o haciéndose daño, por que es la única forma que tienen de escapar de esa situación y sé que lo que deberían hacer es pedir ayuda a tus padres o profesores, pero la mayoría de las veces eso no sirve de nada. Por ejemplo, yo tengo a un amigo/a que le pasa algo parecido, se lo dijo a sus padres y profesores y no hicieron nada, ya que lo único que pueden hacer es cambiarle de colegio y él no quiere porque no se quiere separar de sus amigos y en el caso de los profesores, ellos hacen como si no hubiesen visto nada.




1 comentario:

  1. Necesito entradas más personales YA. Está bien que des rienda suelta a tu creatividad como en la entrada anterior, pero hubiera estado genial que lo hubieras mezclado con otra entrada de algo personal, como opiniones, gustos, anécdotas...

    Y que en la última revisión solo hicieras una entrada de un artículo con una pequeña opinión, NEIN, por mal camino...

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