-¡No puedo comprobarlo!
+Si puedes, pero no quieres.
-No es que no quiera, es que no quiero morir.
+Vas a morir de todas formas.
-Ya, pero mejor tarde que temprano.
+Joder, me refiero a que como no muevas un cable ahora mismo va a estallar de todas forma, y tu minúsculo cerebro no va a sobrevivir, ¡cállate y hazlo!
-Pe...pero.
+Lo haría yo, y lo sabes, pero mírame joder (me decía mientras señalaba la roca que tenia sobre las piernas) ; escucha, da igual, junta el cable rojo con el que quieras, de verdad, al menos inténtalo, si te quedas en unos minutos estallara.
-Un minuto y medio.
+Eso es..., mira, cuando salgamos de aquí te prometo que te llevare junto a Ale...
-Está muerto, Alex está muerto.
En ese momento se hizo un tremendo silencio, bueno, no absoluto, el tic-tac del reloj de la bomba seguía sonando tan fuerte como antes, es un objeto, ni siente ni padece, aunque mi vida se fuera a derrumbar en apenas unos segundos, el iba a seguir sonando incluso después de explotar, pero desgraciadamente, no estaría viva para saberlo.
Tenía razón, si me quedaba quieta moriríamos, si actúo, hay una pequeña posibilidad de salvar la vida,
solo si lo junto con el cable adecuado, aunque claro, solo es una hipótesis, quizás no hay cable adecuado; si fuera así, solo lo juntaría unos segundos antes, por si fallo, que al menos tenga algo más de vida, aunque pensándolo bien, un minuto de vida más o un minuto menos. en esta especie de cueva, no serviría de mucho, y menos con la persona más irritante del mundo a unos metros de ti.
10 segundos, y por si fuera poco, Alex ya había muerto, el veneno le llego al corazón en apenas unos minutos , más rápido que cae un rayo al suelo, más rápido que la primera gota de lluvia decisiva, incluso más rápido que la luz, o por lo menos eso me pareció cuando intentaba tranquilizar la desesperación, ya sea mía, o suya.
Mi vida no tenía sentido, ¿Por qué me la iba a jugar uniendo cables? ¿Para salvarme? ¿Y vivir sin él?, ya estaba decidido, pero se me olvidaba algo:
+¡Yo no quiero morir!
"Yo no quiero morir", fue las últimas palabras que me dijo Alex antes de morir, quizás fue eso lo que me impulso a juntar el rojo sangre , con el cable azul, azul como los ojos de Alex, un azul que misteriosamente me recordaba a la muerte, pero que quizás nos salve la vida.
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Esta historia no es mía, es de un blog que vi y que al leerla me encanto, porque te habla de una situación que me llama mucho la atención.
Mientras la leía tuve que evitar varias veces las ganas de pasar a leerme el final. Una de las cosas que más me llamó la atención, a parte del hecho de que no te explica como comienza la historia, fue que no te explica el final, ni te da pistas sobre lo que puede ser. Por lo que te obliga a inventarte un final y quedarte con las ganas de si sería o no sería así.
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